Fall

Crema de batata con jengibre y té de vainilla

November 15, 2013

Recetita rápida directamente desde el último picniquette for two que hicimos en el Bosque de la Herrería de la Sierra de Guadarrama con dress code otoñal para que la probéis en vuestra casa. 

Como parece que no hay otoño sin litros y litros de sopas de color naranja, y estoy un pelín harta de calabaza y zanahorias..para variar probé con la batata dulce. También porque tiene miles de propiedades beneficiosas: super-antioxidante, riquísima en vitamina E, protectora de arterias y vista y sobre todo no tiene tan alto el índice de glicemia (que por lo visto es cosa buena y deseable).
La receta original es de Polinesia pero con un pequeño twist. He quitado la leche (tanto de coco como la de toda la vida) y la he transformado en algo diferente.
Fácil y adictiva por el contraste entre el dulce de la vainilla, del tubérculo rojo con el jengibre y un pequeño truquito mío: muchas veces preparo sopas y crema con té o kukicha (los ramitos del té verde) en el agua o en el caldo. El sabor a madera ahumada que deja me encanta. 

Como en un picnic es típico mezclar dulce y salado sin pensarlo demasiado, esta crema va de maravilla. La podéis llevar en un termo para tomarla caliente, pero funciona también templada como la probamos nosotros. Perfecta para preparar el día anterior. 

Para 1l de sopa o 4 picniquetters
 
1 trocito de raíz de jengibre fresco
2 cucharas de té negro aromatizado a la vainilla*
3 grandes batatas dulces y un chalote
una cuchara de aceite e.v.
sal y pimienta negra
 
Easy: me preparo un té con la vainilla* para una tetera y mientras está en infusión (unos 5 minutos máximo), corto la batata en trozos sin piel. Los pongo en la olla con el aceite y después de haberlos dejado sofreír un poco con el chalote cortado fino, le añado el té a la vainilla y algo de agua más hasta cubrir. 
Dejo hervir una media hora ( con olla a presión bastan unos diez minutos;) hasta que las batatas estén blandas. Añadir a fuego apagado el zumo exprimido del jengibre (aplastando un trozo entre dos cucharas) o directamente poner los trocitos dentro la olla y batir el todo hasta obtener la consistencia de una crema. 
Sal&pimienta y listos para poner al termo!
Enjoy!
 
*Si no tenéis té negro a la vainilla ni kukicha podéis aromatizar con un palito de vainilla sacando las semillas o abrir las de cardamomo y añadirlas al caldo. Si lo del té os suena a locura un buen caldo casero de pollo o verduras os hará felices igualmente.
 
A los chicos le gusto mucho mi versión!
 
Fotos © Iaia Cocoi

 

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