Verano

Lunchbox: Panzanella my way con tomates confitados y pesto de hojas de rabanitos

junio 7, 2017

La PANZANELLA, ensalada italiana de todaaa la vida, es la protagonista de mi lunchbox y de mis divagaciones culinarias de hoy, como os había prometido en el post sobre los rabanitos

Me pregunto si hoy en día, con las fronteras culinarias más abiertas que nunca, tiene sentido estar explicando algo así como una receta tradicional, además de Italia, de que culinariamente hablando queda muy poco por descubrir. Que yo pienso: el cocinilla espabilado 2.0 como suelo ser yo, ya se habrá abierto una ventana en google images o pinterest para buscar que es eso de la panzanella, si es que no lo sabe. (Sí ya lo sabe, probablemente la probó allí en mi tierra por alguna abuela o la ha visto en algún blog de cocina, de hecho he encontrado varias versiones en blogs españoles, flipando un poco, debe de ser que se ha puesto de moda algún verano pasado….?). En fin, que sepas o no sepas que es la Panzanella, es cierto que yo te lo voy a contar y además voy a preparar una versión my wayPara quien no ha ido a google, resumiendo, la panzanella es una de las recetas más clásicas de la cocina del centro italia, toscana y romana en concreto: una ensalada “raw”, pobre, de reciclo, (recuperar el pan duro remojándolo con agua!), sencillez de los ingredientes para reconstruir los sabores del verano en la boca.  

 

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Una cosa que he aprendido a la hora de acercarse a un clásico de la tradición culinaria es que hay dos clases de cocineros: los seriales, obsesionados con reproducir a la perfección las reglas y los ingredientes a racatabla, porque si no le sienta mal, diez veces le pides de hacer un plato y diez veces te lo repetirán igual, probablemente perfecto (en Italia hay muchas personas de esta categoría, en plan “No, no el pesto es de albahaca, piñones y aceite de Liguria, si no no es pesto” o por el estilo) y los que a partir de la base, de una idea, se la cambian, se la reinventan, quitan y ponen ingredientes con soltura, sin medios a disacrar los mitos culinarios, a veces equivocándose  y mucho.  Así que por la primera categoría de personas os cuento que la versión clásica prevé: trozos de pan duro remojado con uno tomates bien maduros, cebolla roja, albahaca, apio..un buen aceite de oliva, sal y vinagre de vino tinto, that’s it). Y hay mucha literatura que podéis andar buscando.

La cuestión es que yo adoro esta receta porque en cuanto la nombro me aparece mi abuelo preparándola  por la mañana para toda la familia en los larguíiiisimos veranos de la infancia, para poderla comer a la vuelta de la playa. Pero yo no soy mi abuelo a quien lo esperaba una horda de nietos famélicos listos para tragarse cualquier cosa después de una mañana de baños y juegos en la arena, no, yo solo de momento tengo a un querido ser con quien compartir la mesa y cuando le digo “¿hacemos una panzanella?”, el me mira con cara de desesperación, porque para él la panzanella implica tener comer apio y pan “esponjoso”, como lo llama despectivamente él, dos cosas que detesta con toda su alma..Pues no problem, my darling, como lo que más me gusta hacer después de comer es cambiar las reglas, vamos a hacer una panzanella revisited. A veces el verdadero ingrediente secreto de un plato es el amor, el que te hace cambiar una receta para que la puedas compartir con tus queridos. A qué si?

 Mi versión tanto para empezar tiene un toque crunchy es decir el pan no lo remojo,  solo lo salteo un poco a la sartén para que quede crocante. Luego en lugar del apio clásico le echo rabanitos (protagonista del mes de Junio en mi vegedario) y pepinos, (porque años y año en España me han cambiado y he empezado a venerar los pepinos). En lugar de los tomates clásicos a la italiana yo prefiero echarle tomates cherries, y confitados. Porque le dan un toque semidulce y porque están buenísimos, punto!

La idea del pesto de hojas de rabanitos (sí ya sabéis que cualquier hoja que pase por mi casa se transforma en pesto..) nace de la exigencia de salvar los sobres. Es una hoja que tiene un sabor bastante delicado y combina genial con la albahaca y cualquier hierba le queráis echar a vuestra ensalada. Lo que sí o sí tiene que estar es el albahaca…si no no es Panzanella. Además esta crema verde le da un toque “smooth” al conjunto porque la panzanella tiene que tener un punto “húmedo”.

Si la acompañais con vuestro jamón favorito o una tortilla y una selección de quesos va a ser la comida para un paseo fuera en el campo o para llevarse a la playa. ¿Os animáis?

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Ingredientes para la PANZANELLA MY WAY para 2 picniquetters:

150 g de mix de sobras de pan, si está un poco seco bien igual. 

El ideal es que sea un buen pan, con mucho aire, puede ser integral, de centeno, semillas, mejor la variedad. La cuestión es reciclar pan*

1 gajo de ajo

cebollín fresco abundante

1 manojo abundante de albahaca fresca 

1 pepino grande 

300 gr tomates cherries confitados**

10 rabanitos con sus hojas

media cebolla roja

vinagre de vino blanco

aceite e.v.

Pesto vegan de hojas de rabanitos y albahaca para aliñar:

aceite ev + sal+ hojas de rabanitos + pistachos pelados

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*Yo he usado el pan moreno mallorquín que se parece mucho al pan toscano, porque sin sal y unos restos de pan de centeno. 

**Los tomates confitados son deliciosos, yo hago siempre muchos y luego los añado a las ensaladas o en la pasta, si nunca has probado a prepararlos desde luego que es un pecado mortal! Si queréis ver como hacer en el blog de Boutiquers* os cuento como prepararlos y más uso que le podéis dar así que –>allá os envío! Si nos los tenéis a mano podéis usar cualquiera tomate, pero tiene que ser un BUEN TOMATE SABROSO y JUGOSO, también cortado en daditos. También un tomate seco en aceite puede valer! En fin que haya tomates!

1. Para preparar el pan: desmigar y romper con las manos en migas y trocitos irregulares todo vuestro pan o pasarlo al mixer (si queréis hacerlo más rápido, pero si que se haga demasiado pequeño) y saltearlo en una sartén con aceite ev, sal & pimienta y un gajo de ajo entero que luego quitaréis hasta  que quede crocante. Si el pan está muy seco lo podéis pasar bajo el agua del grifo o dejar en remojo un par de minutos, justo el tiempo que se reidrate.

2. Ahora viene el pesto: tan fácil como batir rápidamente todos los ingredientes con un mixer. Yo le echo pistachos porque dan un punto verde extra pero con almendras o piñones también..welcome! Truquito: dejar los ingredientes un ratín en la nevera, para que el hecho de mixarlos no estropee el color y las propiedades. Otr0: darle al mixer cada dos segundos parar y rempezar. Esto evitará que se le caliente demasiado el compuesto. Yo no le echado ajo, pero si os gusta le dará su toque también!

3. Cortar la cebolla, rigurosamente roja, y dejarla en remojo diez minutos en agua y vinagre para que se le quite su sabor fuerte y sea más digerible. Mientras cortar el pepino y los rabanitos en daditos pequeños y mezclarlos en un bol con un poco de sal (sin pasarse porque también el pesto lleva sal) y el vinagre. Unir el pan, la cebolla, mezclar y dejar reposar en la nevera, cuando más se quede mejor;)

4. Antes de salir de casa añadir el pesto, la albahaca y el cebollín cortados en trocitos, mezclar bien y..esperar el momento justo par gustarla durante vuestra excursión! 

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Enjoy!

Me haría ilusión saber si os habéis animado a probarla!

 

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